Ps. Omar Arboccó Oliva
LECTURA BÍBLICA: Romanos 6:12-13, 16
MATERIAL DE APOYO: Romanos 8:5-14; 1a Corintios 6:12-13, 19; 10:12-13; 2a Corintios 3:17-18; 1a Tesalonicenses 5:22-23
MATERIAL EXPLICATIVO
El hombre, desde tiempos remotos, ha experimentado el consumo de drogas, esto es, sustancias que se ingieren, fuman o inhalan con la intención de experimentar cambios en la actitud, en los sentimientos y en la percepción de la realidad. En los último treinta años, el uso de drogas se ha extendido a lo largo de todo el mundo, hoy en día existen miles de jóvenes que sufren las consecuencias por su consumo, muchas personas se han corrompido por su comercialización y tráfico ilegal, y otras que han perdido su vida, e incluso la de sus familias, por haberse involucrado con drogas.
Las drogas ilegales más comunes son la mariguana, el opio, la cocaína, la heroína, el LSD y otras con nombres como el crack, el polvo de ángel, speed, pot, hachís, etc. También existen drogas que la sociedad considera como legales, pero que igualmente tienen un efecto nocivo para la salud y para la vida del joven cristiano, éstas son el alcohol y el tabaco.
En esta lección nos enfocaremos a las drogas que son consideradas por la sociedad como ilegales.
Existen muchas aparentes razones por las que los jóvenes de nuestro mundo se inician en el consumo de drogas, mucho de esto se debe a problemas sociales, familiares o personales, la carencia de recursos económicos o el exceso de ellos, la imposibilidad de visualizar claramente su futuro, la necesidad de huir de los problemas, la falta de amor, la influencia de los amigos, la simple curiosidad por experimentar nuevas sensaciones o la combinación de varias de estas.
Siempre habrá combinaciones de relaciones sociales y de personalidad que hacen que algunos jóvenes del mundo tengan problemas con las drogas. El hecho que se vendan en muchas partes es también una razón por la que los jóvenes la consumen. No podemos decir que son los de escasos recursos económicos los que tienen problemas con las drogas, sino los de recursos equivocados, dentro de una sociedad fría, carente de valores y de normas morales.
Es por ello que es común entre los jóvenes del mundo alguien diga: "Vamos, no te va a hacer nada probarlo una sola vez".
¿Has oído esto alguna vez?
La afición a las drogas no respeta la situación económica, la clase social o la razón de una persona. La mariguana, losa narcóticos, los barbitúricos, etc., invaden los cuerpos de las personas que deberían alabar a Dios, corrompiendo la mente y el cuerpo, tomando control de la identidad de la persona.
Se ha comprobado que le "crack" (una droga hecha de cocaína, que se fuma con una pipa especial) es una de las drogas más potentes, que puede volver adicto a cualquier joven después de usarla una sola vez. Un adicto venderá cualquier cosa que posee o robará cualquier cosa a su alcance para obtener la droga. Ser adicto a cualquier droga quiere decir estar bajo su poder o bajo su control.
Muchos jóvenes y adultos creen que el primer uso de alguna droga no es peligroso. Sin embargo, debido a que el cuerpo humano es particularmente susceptible a las drogas y sus efectos, para los jóvenes nunca es "seguro" el uso de ninguna droga que altere las facultades mentales.
Cuando los jóvenes del mundo se encuentran en el uso frecuente de drogas, los efectos de euforia que producen alteran las facultades mentales de manera determinante. En este punto, los jóvenes extienden el anterior hábito de consumir droga en reuniones ocasionales y ahora lo hacen durante la semana. En esta etapa los jóvenes cambian de amigos, estudian menos, tienen malas calificaciones y en muchos casos se presenta una falta de motivación general.
En una siguiente etapa en el consumo de drogas, existe una intensa preocupación por el deseo de experimentar el efecto de euforia. Son comunes el consumo diario de las drogas que alteran las facultades mentales y se originan momentos de depresión e incluso, la idea del suicidio. Aumentan los problemas familiares y los jóvenes pueden llegar a tener complicaciones en la salud.
En la última etapa se necesitan niveles muy elevados de droga para sentirse bien. Son comunes los síntomas físicos como la tos, la frecuente irritación de la garganta, la pérdida de peso y la fatiga. También son más comunes las pérdidas del recuerdo, pero lo más infortunado son las sobre dosis, que en la mayoría de los casos provocan la muerte. Para esta etapa, la vida familiar se convierte en un desastre y la persona puede dedicarse a actividades delictivas con el fin de obtener el dinero para comprar la droga.
Pablo expresó que nuestro cuerpo fue creado para hacer la voluntad de Dios y no para usarlo en forma equivocada. El uso de drogas impide que el espíritu de Dios habite en nosotros, si las usáramos perderíamos la conciencia de las cosas que agradan a Dios y el propósito de la muerte del Señor no tendría efecto en nosotros, dejaríamos de ser luz delante de los hombres para transformarnos en tinieblas.
Analiza detenida y sinceramente la siguiente pregunta del apóstol Pablo:
¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?
Como jóvenes, podríamos decir: "Yo tengo el control de mi vida. Yo no me haré un adicto a las drogas, tan sólo deseo probar. Soy dueño de mí mismo y puedo hacer lo que quiera". Sin embargo, las personas involucradas con drogas realmente están llevando una vida infeliz ya que pronto se verán atrapadas en una red de la cual es difícil salir.
¿Por qué la Biblia menciona que un cuerpo puede ser utilizado como instrumento de iniquidad? 1a Corintios 6:12-13
Dios, nuestro creador, conoce nuestra naturaleza y sabe de nuestro problemas, pero también nos enseña a confiar en Él para solucionarlos, es por esto que el apóstol Pablo habló acerca de no caer bajo sujeción de ninguna cosa contraria a Dios. No cambiemos por salidas temporales cuando tenemos la mejor opción, afirmémonos en el amor de Cristo y no permitamos que nada nos separe de Él. Busquemos en Cristo la verdadera libertad, lejos de la sujeción de drogas que nos impidan cumplir decididamente con nuestra misión. Dice la Escritura: "Apartáos de toda especie de mal. Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo".
viernes, 26 de enero de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario