martes, 23 de enero de 2007

LO QUE PUEDE NUBLAR NUESTRA VISIÓN DEL FUTURO

Ps. Omar Arboccó Oliva

LECTURA BÍBLICA: Efesios 4:29-32
MATERIAL DE APOYO: Malaquías 4:2; Hechos 8:26-38; Números 16:19-34; Judas 10-13; 1a Corintios 1:11-13; Proverbios 6:6-11, 10:26, 20:4; Isaías 11:9

MATERIAL EXPLICATIVO
Una manera de dirigirnos verdaderamente hacia nuestra visión es trabajar en equipo, con entusiasmo u decisión, pero sin olvidar tomar en cuenta algo muy importante: nuestra actitud. Podremos construir mucho un sábado y en el siguiente nuestra actitud puede derribar eso y más de lo que se había edificado.

Dos de los principales obstáculos para un trabajo en equipo son el sabotaje y la competencia mal empleada. El sabotaje se manifiesta en las actitudes de algunos jóvenes que afectan a nuestra sociedad por el incumplimiento en el trabajo asignado. En ocasiones nos detenemos mucho en identificar los puntos en los que se equivocan los demás o en los que no estamos de acuerdo, pero no aportamos ideas para solucionarlos. Nos detenemos mucho en las personas y no en el problema real. Esto no significa que si algo se realiza mal lo pasemos por alto, significa que debemos preocuparnos por resolver el problema el equipo antes de lastimar a nuestros hermanos con nuestras palabras. Recuerda que todos somos humanos y por lo tanto tenemos diferencias. Debemos, por lo tanto, brindar nuestro brazo fraternal al que necesita apoyo. Nadie se encuentra en la situación de ser el que arroje la primera piedra. Cuando alguien tiene actitudes contrarias al equipo es porque definitivamente en los más maravillosos de sus sueños aún no se ha visto reinando con Cristo. Entonces muéstrale el camino que lo integre armoniosamente con toda la creación de nuestro Dios, dile palabras que orienten, que den energía y fortalezcan la fe, para que sea en el corazón de tu hermano como lluvia que refresca y fecunda, como luz que deshace las tinieblas.

¿Recuerdas las palabras que mencionó Jesús a la mujer pecadora?
Cuando alguien no cumple con su labor es cuando más debemos poner en práctica los principios del trabajo en equipo. Si no lo ha hecho bien entonces apóyalo y motívalo, da un poco más de tu esfuerzo para suplir lo que hace falta para el buen funcionamiento de nuestro equipo de trabajo. Dice la Escritura: "Cuando cayere habrá un segundo que lo levante".

Los que nos equivocamos no debemos sentirnos frustrados porque alguien nos enseñe, recuerda la historia bíblica acerca de Felipe y el etíope.
¿Qué puesto tenía el etíope?
¿Su puesto le impidió aceptar la enseñanza de Felipe?
El otro obstáculo es la competencia manejada incorrectamente tanto por el Representante como por algún integrante de la Sociedad Juvenil. La competencia es permitida cuando se utiliza para trazar nuevos objetivos y se trabaja para ser mejor y conseguir lo que se propone. Recuerda que la competencia es válida cuando compites contigo mismo, cuando compites con el que fuiste hoy para que el día de mañana seas mejor.

Debemos tener muy presente que si el más grande de nuestros anhelos es vernos reinando con Cristo, entonces creceremos cada día hasta alcanzar nuestros sueños.

Pero, ¿cómo lograrlo sin luchar, sin perseverar en el esfuerzo, sin buscar constantemente y edificar? Si el mundo detuviera un solo instante su marcha, vendría la catástrofe y con esta el aniquilamiento. Igual sucede con el joven que, pesimista, escéptico o simplemente haragán, decide no moverse, porque la acción le provoca cansancio y le expone a cambios que le dan miedo a afrontar.

Si por el contrario, damos testimonio de la verdad, somos dinámicos, tenaces, dóciles al magnetismo invencible de nuestra visión del futuro, entonces el Creador nos extenderá las manos cargadas de bendiciones, de maravillas y de dones, entonces estaremos cada día más seguros de habitar el reino de Cristo, de ver al niño pastoreando al león o entretenerse en la cueva del áspid sin miedo, entonces presenciaremos cómo la tierra será llena del conocimiento de Jehová, cómo cubren la mar las aguas.

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